Hace 13 meses que tomé la anterior botella. ¿Qué me he encontrado?. Mi predicción de que el vino iba a vivir de 5 a 6 años ha sido equivocada, por lo menos con esta botella que está para tomar ¡Ya!.
Está más evolucionado de lo que yo esperaba. Se bebe y está rico, pero ha empezado a decaer. El corcho en buen estado, significando la marca de la bodega, la añada y muy tintada la cara que está en contacto con el vino.
A la vista su color ha girado a manifiestos colores tejas y rubíes. Ribete rubí y teja. Mantiene la capa de color y permanece limpio y brillante, con muy buena, gruesa, abundante y lenta lágrima en su carrera por el cáliz de la copa.
En nariz, más aromas terciarios de cacaos, frutas negras muy maduras y casi pasas, notas de vainilla y chocolate. Un poco alcohólico. Madera de su crianza presencial.
En boca está elegante, sedoso, con el alcohol un poco desequilibrado, leve monte bajo, carnoso, mineral, con volumen y frutalidad. Taninos domados y manteniendo una fresca acidez que invita a beber. Grato, rico y elegante paso de boca. Sigue siendo un vino muy largo. Me da una permanencia de 4,00 minutos.
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