Probado de nuevo tras seis meses guardado en casa a temperatura entre 18 y 21 grados. El vino se muestra con el borde algo menos morado, es aromático, con notas de pimienta blanca muy claras, junto con fruta madura y algo de cafe, un deje leve de lata de berberechos. En boca lo encuentro menos astringente (casi nada en realidad) equilibrado aunque mediterráneo (acidez comedida y un ligero toque dulce), buen cuerpo y aceptable amplitud y estructura. Acaba muy bien, con cierta persistencia y recuerdos de cacao, fruta madura y vainilla. Ha mejorado en estos seis meses. La siguiente prueba de aquí a seis meses más tras pasar un verano de Barcelona en casa (temperatura entre 20 y 24 grados). Ya veremos como evoluciona.
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