Nueva cata unos meses despues. Tras pasar todo el verano en casa (hemos llegado a unos 28 grados en lo peor del verano) el vino ha evolucionado clara y apresuradamente. El color ha perdido algo de capa y el borde es neutro y quizá más teja que morado. Las notas en nariz tambien han evolucionado, mantiene notas de frutos rojos y pimienta, pero tambien algunos nuevos más dulzones, de caramelo y vainilla junto con notas de tierra húmeda y algo de cacao. En boca parece haber perdido algo de cuerpo, frente a mayor sensación glicérica pero a cambio parece algo más desequilibrado en acidez/cuerpo/amargor. Baja algunos puntos (7.5) pero seguramente por culpa de la conservación deficiente.
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