Cuando alguien se empeña que beber champagne es beber Moet y si te invita, pues a ello.
Esta vez tomado con aperitivos de entrada como foie, jamón, tortilla de patatas y alguna cosa más pues va cumpliendo.
Cuando te empeñas en acompañar a unos buenos chuletones y a costillas de cerdo en adobo pues empieza a parecer menos consistente y ahí lo dejé, pasándome al tinto.
Solo salvaría la nariz y siempre que esté perfecto de temperatura.
Hay que ver como interesa esta marca a la gente, hasta el punto de no pensar en otras opciones. Es lo que hay.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.