Picota cubierto con borde rojizo. Limpio y con brillo.
Sorprenden los primeros efluvios en nariz; ¿jazmín?, ¿amapola?, ¿nardo?, ¿narciso?. Ni idea, no soy experto en oler flores , pero es cierto que había algo de eso. Aparte, fruta (roja, pero negra sobre todo), mina de lapicero, brea, chocolate amargo, ligeros apuntes a tabaco y barniz, algún lácteo y mineralidad.
Boca apretada. Tendemos a bebernos estos San Román demasiado jóvenes, pero es que se acaban rápido. Paso carnoso y al mismo tiempo fluido. Excelente acidez, tanino y madera aún por domar pero que van destacando menos que en anteriores añadas.
Final largo.
Muy bueno. Un vino masculino y con pegada pero muy elegante. Quien me conoce, sabe que me gusta mucho.
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