Descubrí en la despensa de mis suegros una botella de 37,5cl de este vino, con más años que Matusalén, y que ha tenido que soportar muchos veranos a 40ºC....
En vez de tirarla, decido abrirla.
Color ambarino, bastantes posos(parecidos a briznas de café)....
Nada más abrir, algo cerrado en aromas, pero se bebe bien.
A la semana, con media botella aún, ha desarrollado unos aromas de amontillado muy agradables, manteniendo el tipo en boca. Maridado con unos pescaditos fritos.
Es increíble lo que aguanta este vino con años de maltrato.