Vino encerrado en una botella bordelesa, vestida con una original y colorida etiqueta que representa un mantón de boda. Cerrado con un correcto corcho que bien se puede mejorar y que está tintado por su permenencia en contacto con el vino.
A la vista un color rojo picota de capa alta, limpio y brillante, buena, densa y lenta lágrima en su deslizamiento por el cáliz de la copa al que tinta. Menisco granatoso y con manifiestas notas lila.
En nariz, muy vinoso, con abundante carga de frutas negras y rojas del bosque en sazón, madera de su crianza en segundo término.
En boca es donde mejor se manifiesta. Es un vino elegante, equilibrado, con volumen y carnosidad. La abundante carga de fruta que se manifestaba en la fase olfativa, toma gran protagonismo en esta fase de la cata. Taninos domados. Es mineral, seco y muy largo. Gratísimo, elegante y aterciopelado paso de boca. Me da una permanencia de 3,30 minutos.
Vino recomendado el pasado lunes en una comida en Toro. Espero con ansia que llegue el 4 y 5 de junio para poder volverlo a probar en la feria de la D.O..
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