Algo más de tres años después volvemos con este Rioja reserva del 94 que tanto nos gustó allá por 2017. Estamos pasando el virus del COVID-19 aunque por suerte con muy pocos síntomas, dolor de cabeza más que nada. No obstante esta botella nos duró hasta cinco ágapes, la verdad es que el vino entraba con alguna dificultad sobre todo los primeros días de la enfermedad. La botella presenta un buen nivel, un cm apenas hasta el corcho. La abrimos con el abridor estándar de tijeras sin mayores problemas. El tapón largo, compacto y tintado en un 75% de su longitud. Esperamos por espacio de dos horas y servimos a 17.5°C para su valoración.
VISUAL: Bonito y cristalino color rojo picota con el ribete en tonos rubí y ligeramente atejado. De capa media y con presencia de escasa lágrima, transparente densa y lenta (89).
OLFATIVA: En nariz encontramos aromas de frutos rojos y negros muy maduros. Al rato asoman notas herbáceas de montebajo, especiados de canela y pimienta negra y unos frescos balsámicos de eucalipto bastante marcados. En la pátina terciaria hay algo de cuero viejo, tabaco habano, café tostado y sobre todo un elegantísimo puntito amaderado de ebanistería fina. Su intensidad es media (90).
GUSTATIVA: Mantiene un buen punch con la acidez alta, de gran amplitud, con un paso por boca ligeramente licoroso y con las notas frutosas marcadas. Los aromas retronasales son acompotados (mermelada de fresa) y dan paso a un post-gusto ligeramente cítrico con apuntes de corteza de naranja, con notas especiadas avainilladas y un toque licoroso a duelas envinadas. Los taninos muy puliditos ya le proporcionan una gran amabilidad. Persistencia de 2 minutos y medio. Un buen reserva, ha llegado en excelentes condiciones al 2020 y aún le queda recorrido pues su excepcional acidez se lo permitirá. No obstante un pelín por debajo de la botella de 2017, un poquito menos intenso, algo más fatigado. Nos queda una última botella si no recuerdo mal. Veremos que tal nos lo encontramos en otros 3 o 4 añitos, no esperaremos más (92).
La RCP la mantenemos en excelente. Pagar 15 euritos por vinos así resulta algo increíble.
MARIDAJE: Y como ya he comentado esta botella nos duró bastante pues el dichoso COVID nos tuvo un poco bajos de defensas los primeros días así que hicimos durar la botellia. Acompañó un T-Bone con patatas, un surtido de embutidos ibéricos, unos contramuslos de pollo con mellocos, unos bistecs de ternera y nos lo terminamos con unos suculentos frijolitos con costilla y manitas. Nos quedamos con el típico maridaje con el jamón y los embutidos ibéricos y con ese queso curado. Los intensos sabores cárnicos y grasos armonizaron de modo sublime con las notas frutosas y balsámicas de nuestro reservita. Qué gustazo amigos.
Salud-os!!