Federico Vidal me regaló por Reyes esta botella como recuerdo a nuestro viaje por La Rioja : visitamos a Jesús Madrazo con quien almorzamos divinamente. Caído en la marmita de la C.V.N.E de pequeño, este enólogo superdotado hace lo que le da la gana pero en los estrechos límites del clasicismo riojano. Contino Reserva 1996 constituye un ejemplo de lo que debería ser una modernidad bien entendida. Su color oscila entre el granate y el bordó con un menisco levemente atejado. Tanto en nariz como en boca, se abre de golpe como la flor de la pasión : exhala aromas de bayas salvajes compotadas - arándanos y moras de zarzal - de aceitunas recién cogidas del árbol y de cacao en polvo. Denso, maduro pero sin un ápice de pesadez, redondo pero bien construido, sumamente aterciopelado, de acidez equilibrada, prolijo en matices, envuelve el paladar entremezclando notas frutales un tanto evolucionadas, sutiles toques de madera de gran calidad, taninos fundidos, suaves, finamente especiados, y un dejo achocolatado. El reserva de Contino da la espalda a los riojas de siempre pero nunca cae en la caricatura : ni sobre extraído, ni marinado en la barrica nueva, es un excelente vino con carácter rodaniano que tiene un soprendente parecido con el famoso Château d'Ampuis.