Vamos a abrir un Chianti de 1978, una de las botellas traidas desde España que estaba esperando con ganas. Posee una elegante etiqueta blanca en donde aparece el escudo de armas del Marqués de Frescobaldi. Decir que la familia Frescobaldi inició la producción de vino en la Toscana allá por el 1308, hace más de 700 años y como anécdota decir que intercambiaban sus vinos por pinturas del mismísimo Michelangelo o que entre sus clientes se encontraba el rey Enrique VIII.
Pero vamos al tema. Abrimos la botella y la dejamos airearse por dos horas. El tapón lo conseguimos sacar aunque no sin problemas con el abridor de dos tiempos. Salió completamente húmedo. Servimos a 18°C:
VISUAL: De color rojo picota, amarronado, de capa media. El ribete es amplio y de tonalidad teja anaranjado. Presenta una ligera turbidez y bastante poso (82).
OLFATIVA: Recién abierta nos hace temer lo peor. Fuertes notas de reducción y algunas acéticas (uyuyuy...) por lo que lo dejamos airearse por tres horas y gracias al Dios Baco, realmente mejora. En primer término encontramos aromas animales, crin de caballo, sangre y recuerdos de desván cerrado. Al agitar apreciamos fúngicos de trufa negra, afrutados a compota de higos, notas alcanforadas, especiados de pimienta y clavo y un ligero toque como de algarrobas. Al final muestra sus aportes terciarios, cacao, cuero curtido y tabaco de pipa. De intensidad media-alta y una notable complejidad realmente necesitaba una buena oxigenación para liberar todo su potencial aromático (91).
GUSTATIVA: En boca nos encontramos con un vino elegante, muy amplio y de buen ataque. Su acidez es alta y mantiene los taninos muy mulliditos ya, lo cual lo hace muy amable, sedoso y aterciopelado. Se ha redondeado maravillosamente y se encuentra en un momento óptimo de consumo o quizás iniciando su declive. Con un retronasal que nos trae recuerdos balsámicos a eucalipto, de café tostado y de duelas envinadas. Posee un regusto dulzón de chocolate con pasas, muy agradable. Cómo se ha venido arriba, qué alegría nos ha dado. Un chianti con 24 meses de barrica que ha llegado a su clímax tras 38 años, una delicia de la Toscana de una mítica bodega (92).
La RCP fue excelente pues conseguimos esta botella por unos 7 euros, dentro de un lote. Verdadero chollo.
Nos tomamos este vinazo en dos comidas diferentes. En la primera lo acompañamos en familia con unos jugosos filetes de ternera y unas gambas al ajillo. En la segunda (al día siguiente) fue maridado con un risotto al funghi (con arroz Maratelli) entre amigos. En ambos casos lo disfrutamos pero con el risotto fue realmente una delicia, qué bien se compenetra la Sangiovesse con las setas y con un toque de parmesano, uhmmmm... Ese día que lo mantuvimos al vacío parece ser que le sentó fenomenal. Y poco más, otro viejuno que disfruté como un enano y que sigan cayendo...
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.