Vino encerrado en una botella bordelesa, vestida con una etiqueta de diseño clásico y elegante. Corcho que la cierra de calidad y apropiado para un vino con vida por delante.
A la vista un vino con color rojo picota de capa media alta, limpio y brillante. Buena, gruesa, densa y lenta lágrima en su deslizamiento por el cáliz de la copa a la que tinta. Menisco granatoso y rubí. Y sin notas de evolución. ¡Ah!, ese albillo.
Botella abierto hace algunas horas. A copa parada abundante madera francesa de calidad. Después de airearla aparecen frutas negras y rojas del bosque con buena intensidad. Con la elegante madera de su crianza muy presencial, característica de la casa. Leves notas de terciarios y de mineralidad.
En boca es elegante, fresco, fino, con volumen y carnosidad, con mucha vida por delante. Su permanencia en botella le afinará y aportará sedosidad.
Un vino de calidad. Bebible ahora pero unos años más le vendrán muy bien. Su estructura se lo permite. Con buena carga frutal y sin apenas terciarios en boca. Finos y elegantes taninos que se domarán más. Notas de monte bajo y de la madera de su crianza. Con una elegante y viva acidez que invita a beber y que le va a dar una señora vida. Grato y maderizado paso de boca. Es un vino largo. Me da una permanencia de 2,30 minutos.
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