Vino encerrado en una botella bordelesa que ha cambiado de D.O.. Siempre le conocí en la D.O. Penedés. Vestido con una etiqueta minimalista de diseño moderno y en la que predomina el color naranja. Cerrada con un correcto corcho de calidad.
A la vista un color rojo picota y granatoso de capa media alta, limpio y brillante. Buena y lenta lágrima en su deslizamiento por el cáliz de la copa al que tinta levemente. Ribete granatoso.
En nariz buenas y frescas frutas rojas en sazón, muy leves tostados de su paso por la madera. Mandan los aromas de frutas.
En boca es elegante, aterciopelado, tiene volumen en boca, es sabroso y con carga frutal. Madera de su crianza en segundo término. Mantiene una acidez que te invita a beber y que le dará años de vejez. Ha sido un vino que siempre vivió mucho. He tomado añadas con 10 o 12 años de vida y he disfrutado con las botellas. Es mineral. Encuentro notas balsámicas y de pimienta negra. Los terciarios sin aparecer. Muy grato y sedoso paso de boca. Es un vino muy largo. Me da una permanencia de 3,15 minutos.
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