Esta gente de Aldi cada día me sorprenden más con los vinos que ofrecen al cliente. Lentamente y con paso seguro van ampliando la oferta de sus vinos.
Es un vino que está encerrado en una botella bordelesa vestida con una sencilla y elegante etiqueta en la que predomina el blanco y el oro y destacando con orgullo la puntuación que le ha otorgado un conocido y reconocido crítico estadunidense.
A la vista un color rojo picota, granatoso y violáceo de capa media alta. Limpio y brillante. Con una lágrima densa, lenta y abundante que en su deslizamiento por el cáliz de la copa le tinta. Ribete granatoso y cardenalício.
En nariz, frutas negras del bosque en sazón, leves rojas, notas balsámicas y de pimienta negra. Madera de su crianza en muy segundo plano. ¡Mandando su abundante fruta!.
En boca es muy elegante, domado, sedoso, con mucho volumen, equilibrado, con abundante carga frutal y muy varietal y mediterraneo. Madera de su crianza sin aparecer. Sus 15% y pico de alcohol con temperatura adecuada pasan desapercibidos. Taninos domados. Mantiene una fresca acidez que invita a beber, pero no le auguro más de 2 o 3 años de vida. Muy grato y elegante paso de boca. Es un vino muy largo. Me da una permanencia de 3,30 minutos.
Un vino que está en su momento óptimo de consumo.
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