María se sitúa entre Justina y Sofía, y juntos forman los tres tintos de esta bodega, de menor a mayor.
María 2012 se encuentra en un momento de consumo excepcional, o al menos la botella que he catado.
Presenta color granate intenso y profundo, ribete rubí, capa alta.
En nariz aparecen los aromas típicos de la bobal: fruta negra concentrada, tierra húmeda, además de notas de crianza perfectamente integradas (tostados). Hay violetas, balsámicos muy agradables, monte bajo mediterráneo, chocolate negro y especiados.
En boca es una auténtica delicia. Fruta negra en su justo punto de maduración, magnífica acidez, madera muy sutil que le otorga prestancia. Es robusto, con cuerpo pero a la vez suave y aterciopelado, equilibrado, profundo, ligeramente balsámico, elegante y con personalidad. Paso exquisito, bien perfilado, redondo. Posgusto persistente, a café.
Una verdadera delicia. Hace pocos días probé el 2014 y no era lo mismo... Quizá sean los dos años que lo he tenido guardado desde que lo compré o quizá que me ha tocado la lotería con esta botella. El tiempo lo dirá.
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