La etiqueta no me seduce en absoluto como consumidor, no la encuentro nada atractiva. Contraetiqueta con la mínima información básica que le pido a un vino. Aunque he de reconocer que encontrar la palabra "caldo" me resulta horripilante.
A copa parada predominan los aromas terciarios y amaderados. Cuando oxigenamos aparecen frutos negros muy maduros (moras, grosellas) y ciruelas en compota, yogur de frutos del bosque, notas minerales, florales (violeta), especiadas (vainilla, pimienta) y, cómo no, terciarios tales como cuero, tabaco, cacao...
Quizás sea mi paladar y hoy no esté bien calibrado, pero mi opinión difiere a la de la nota de cata que aparece en la carta que nos han enviado. Lo encuentro de paso ágil, con exceso de alcohol, escaso cuerpo, astringencia algo desbocada y paso corto que acaba casi desvaneciéndose. En retronasal se recuperan aromas golosos. Con una tímida persistencia.
Me ha resultado un vino simplemente correcto, mucho mejor en nariz que en boca. No da para recrearse en demasía.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.