Dos años después volvemos sobre este tri-varietal y además en el mismo restaurante japonés de Cuenca (EC). Nos sacan la botella atemperada a unos 9°C, nos sirven y esperamos unos 15 minutos antes de proceder con su valoración.
VISUAL: De color amarillo dorado, limpio y muy brillante (88).
OLFATIVA: Despuntan aromas frutales de plátano y de pera conferencia. También asoman notas lácteas como de crema inglesa con un toquecito de membrillo amarillo y sutiles recuerdos cítricos a ralladura de limón. Intensidad media (86).
GUSTATIVA: Presenta una alta acidez, de amplitud media y con un carácter bastante mineral. Los aromas retronasales son cítricos (corteza de limón) y el paso por boca es bastante seco. El post-gusto se nos antoja salino con recuerdos frutosos y ácidos de pomelo y tamarindo. Su persistencia es de 2 min y 10 segundos. Le bajamos un poco la nota pues quizás haya perdido un poco de intensidad aunque se mantiene en notable alto (89).
La RCP la mantendremos en muy buena.
MARIDAJE: Nos pedimos unos cuantos platos en el japonés para acompañar el chardonnay: Noe Tataki, Ebi Hirame, Mushitake, Ebi yake, Taksumaki y Chirashi sushi. Especialmente acertado con el pescado crudo (sashimi) del chirashi sushi pues las notas salinas del atún y del salmón maridaron maravillosamente con los apuntes minerales y cítricos de nuestro vinito.
Salud-os!!
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