Dada la elevada cantidad de anotaciones que tiene el vino solo reflejo lo que más me impresionó de él, y fue su entrada en boca que nos refrescó enormemente con una acidez más que correcta y sobre todo en nariz la buena dosis de cítricos, limón y lima en especial, toda una sensación que no la había tenido de forma tan nítida antes.
Había probado su Grandé Année 1999, el R.D. 1996 y el Rosé, pero este me quedaba en el tintero y me ha gustado muchísimo.
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