INTRODUCCIÓN: Y casi siete años después volvemos con esta bobal que en 2019 pensamos que le faltaba botella... veremos. Abrimos la botella y esperamos 1 hora y 45 minutos, los últimos 30 en la copa, antes de proceder con su valoración a 17°C. Tapón muy compacto, fuertemente adherido al cuello, de longitud media y tintado unos 5 mms desde su base.
VIDEOCATA: https://youtu.be/fOI7xRKcPzc (V:89 - O:91 - G:94)
RESUMEN: Rojo cereza de capa media, con ribete ocre. En nariz mermeladas de ciruela, culis de fresa y fruta escarchada. Al agitar asoma la pimienta negra, clavo, herbáceos de te negro y un puntito de arcilla mojada. Finalmente apuntes viejunos de naftalina y polvorilla junto con los aportes de la madera, roble y tostaditos muy bien definidos. Rico en boca, la fruta protagonista, fresa, frambuesa, compota de mora y recuerdos de peta-zeta. Tanino pulido, manteniendo acidez y licorosidad, gran entrada. Gran bobal, carnosito, en su clímax a mi parecer, con un retronasal mineral y un post-gusto con la fruta como absoluta protagonista dejando paso a los tostaditos de la crianza. Persiste 2 min y medio aprox.
La RCP me parece excelente por 16-17 euros, aguantando 10 años como un jabato y fantásticamente evolucionado.
MARIDAJE: La abrimos con nuestro surtido de queso manchego al romero, embutidos y jamón ibéricos. Otro día acompañó unos deliciosos muslitos de pollo de corral en masala con papas y all-i-oli. Nos lo terminamos con una fabulosa vichyssoise al tomillo. Destacable el maridaje con el pollito al horno. Sabores cárnicos y herbáceos exquisitamente armonizados con la frutosidad y el toquecito mineral de nuestra increíble bobal. Qué gustazo!!
Salud-os!!