Aunque hayamos comentado alguna vez que La Cueva del Contador es de los vinos de Benjamín Romeo que antes se abre (por comparación con Contador, La Viña de Andrés, los Colección, etc) fui demasiado optimista al abrirlo y servirlo sin más. Una o dos horas de decantación le hubiesen venido bien.
Después de mucho zarandear la copa va abriendo una nariz de intensidad media con fruta roja y negra fresca, monte bajo, balsámicos, tostados, minerales... No impresiona pero sí es muy elegante. No deja de evolucionar en copa.
Entra en boca con cuerpo medio, relativamente ligero, y sin embargo bien sabroso. El tanino todavía apreciable con cierta astringencia que no desagrada y con buena persistencia. Buena acidez todavía. Le queda recorrido pese a sus diez años de edad.
Y al día siguiente...pues está mucho mejor. La nariz ha ganado en intensidad y la boca se ha redondeado considerablemente. Decántese, que merece la pena.
Efectivamente. Yo, desde luego, no me considero cualificado para saber cómo va a evolucionar un vino que cato recién sacado al mercado en botella.
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