Nueva cata: incidir en lo dicho, aunque su disfrute ha sido mucho mayor en su terreno, es decir con postres dulces. En esta ocasión las notas en nariz me recordaban netamente a manzana madura y sidra, sigue destacando por equilibrio y ligereza en boca. Bien.
Nueva bodega del Penedés con ganas de hacer cosas diferentes, sólo hay que ver la imagen de sus botellas, moderna y rompedora, o algunos de sus productos (¿un Syrah con aguja?). En este dulce natural de Merlot se alejan de cualquier pesadez y buscan la ligereza. Por lo demás, totalmente de acuerdo con Ricard en la nota de cata: De un color picota de capa alta y borde morado, nariz peculiar con notas algo sobremaduradas de ciruela y mora, y algo de pimiento (también maduro). En boca es donde es un dulce tinto diferente, muy ligero, con dulzor contenido, poco estructurado y suave, sedoso, con buena fruta y no muy largo . Sorprende, estamos acostumbrados a dulces más pesados, se me antoja aguado pero igual es la falta de costumbre.
Cereza picota, oscuro, casi opaco. Aromas de media intensidad de cereza guinda, fruta madura y tonos de chocolate. En boca resulta ligero, con un paso aterciopelado y nada empalagoso y donde se repiten las sensaciones frutales. Final algo corto.
Un vino muy curioso que busca la conjunción de lo dulce y lo ligero, pero que, en conjunto, resulta algo "light".
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