10 años para este Cueva del Contador. Suelo dar toda la botella que puedo a los vinos de Benjamín Romeo porque mi experiencia es que la necesitan para dar todo lo que llevan dentro.
Nariz intensa y “seria”, que anticipa potencia. Fruta negra madura (ciruela) y algo golosa con balsámicos de monte bajo y hojarasca seca. Notas florales y minerales. Evoluciona con la aireación. Cueros y especias como la pimienta y el clavo. Muy variada.
En boca entra con buen cuerpo y tanino todavía marcado aunque bien sabroso. Muy contundente, elegante y amplio en boca. Acidez media. La persistencia es sólo de longitud media, lo que es una pena porque un poquito más lo hubiera llevado a la grandeza.
Está ya para beber. Pero debería integrar más el tanino con algunos años en botella.
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