No esperaba encontrarme otra vez con este vino y de esta misma añada casi tres años después del primer encuentro. Tenía mis dudas de como se comportaría un vino blanco que no ha tocado la madera después de tanto tiempo, las dudas caen enseguida que lo pones en nariz, está vivo, muy vivo !!
Incluso me atrevo a decir que la evolución ha sido positiva, tiene fruta todavía, fruta amarilla con hueso recordando el albaricoque, tiene toques herbáceos y florales de manzanilla, amielados, bollería y un toque de hidrocarburos que me descolocó, pero que me gustó.
Es glicerico, con la acidez extraordinaria, con cuerpo, no hay que olvidar los grados de alcohol que tiene. Juega con los amielados y ese punto salino o mineral, se crece con el tiempo en copa, no cae, un vinazo . Sólo 600 botellas aproximadamente.
Amarillo dorado de intensidad baja media, limpio.
En nariz es necesaria la aireación para poder disfrutar al máximo, no aparecen muchos aromas pero los que aparecen son muy limpios y expresivos. En principio los aromas de bollería que son parecidos a los que aparecen en los espumosos, fruta madura con hueso , toque floral y ligeramente herbáceo, ligeros amielados, balsámicos, con fondo mineral.
En boca tiene cuerpo, esos 14.5° de alcohol no se aprecian en boca pero le aportan cuerpo y estructura. Con buena acidez, vuelve la bollería y el floral nos acerca a la flor de manzanilla, la fruta es amarilla y con hueso. En el final hay un punto salino que juega con un toque amielado. Vinazo !!!
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