No sé si es el que más o no, pero desde luego que ahora mismo no se me ocurre otro; quizá no he probado tantas añadas consecutivas de un vino como de San Román. La 98 fue la primera y desde ahí no he parado, 23 en total.
Este 2019 es del estilo de 2017 y diferente a 2016 y 2018. Sin tener la potencia de antaño, sí que tiene más músculo que los que acabo de citar. Aromas profundos a café, cacao, tabaco, especias y piedras. Boca contundente, pero también elegante. Buena acidez y magistral uso de la madera.
Hay poco más que añadir. Seguiré volviéndolo a catar.
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