Muy grata sorpresa la de este poderoso tinto manchego. Un descubrimiento al estilo (en su día) del Tres Picos de Borsao pero más caro y con menos botellas a la venta. Botella borgoñona que parece ponerse de moda últimamente entre los tintos que apuntan alto en zonas emergentes. Magnífica nariz, muy franca y frutal, con algún apunte mineral y complejidad creciente a medida que se airea. En boca presenta una buena estructura pero está demasiado duro aún para maridar bien con las apetitosas tapas que nos ofrece Pepe Ferrer en su restaurante. Actualmente necesita decantarse al menos una hora antes. Será interesante ver su evolución. Esperemos que la bodega haga más botellas en futuras añadas y no se desmadre con los precios.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.