De Guigal me gusta todo. De sur a norte, de este a oeste, tinto y blanco, de négoce y parcelarios. Y este Côtes-du-Rhône me parece una excelente puerta de entrada para entender la zona y la syrah de allí. Picota oscuro, limpio y brillante, en boca desde el primer momento da el callo y no hay que esperar a airearlo ni a mover la copa. Fruta negra, algún apunte cárnico, balsámicos, punzantes y mineralidad. En boca se bebe fenomenal desde el principio, hace salivar e invita a seguir bebiendo. Bien de acidez, bien de madera, bien de tanino y bien de alcohol. Bien de todo. El final es largo y deja recuerdos primarios y terrosos. Estoy guardando botellas, que abriré con no más de diez años, para comprobar su evolución, de la que estoy seguro que será estupenda.
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