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Queirón Mi Lugar 2019
Queirón Mi Lugar 2019
FICHA TÉCNICA
Bodega
Dominio de Queirón
D.O./Zona
Pais:
España
Tipo de Vino:
Tinto
Crianza:
Con crianza
Graduación (vol):
14,50%
Varietales:
90% Tempranillo, 10% Garnacha
Precio aproximado
Precio Aprox:
De 20 a 29,9 €
PUNTUACIÓN
Nota de cata NOTA MEDIA:
8.57
/
93
Nota de cata CALIDAD-PRECIO:
8,0
ELABORACIÓN
La fermentación maloláctica es en barrica de roble francés. Otra de las claves de Mi Lugar son sus 18 meses de barrica de altísima calidad, con un 20 por ciento de roble americano y un 80 por ciento de roble francés con diferentes tostados. Antes del embotellado se culmina la elaboración con otros seis meses de crianza en tinas para ahondar en la calidad de un vino.
MARIDAJE
Quesos semicurados, chacinas, carnes, guisos, asados, aves, postres con chocolate.
Opiniones de Queirón Mi Lugar
OPINIONES
5

Me encanta este Queiron , potente , cremoso y frutal. Un vinazo en toda regla, crianza en madera cremosa marcada, exuberante y efusivo pero equilibrado

Color rojo picota intenso con reflejos granates, de capa media a baja, limpio y con un brillo.
En nariz de intensidad media-alta , con un bouquet elegante donde dominan las frutas negras maduras como ciruelas y moras, acompañadas de toques balsámicos como el regaliz, aromas tostados de café y cacao, y sutiles notas florales de violetas que aportan frescura y complejidad.
En boca entra con sabor jugoso, dulce y ligeramente cálido, creando una sensación agradable desde el principio . Cuenta con una acidez bien integrada que lo mantiene equilibrado y vivo, mostrando una elegancia notable. Los taninos están presentes pero suaves y pulidos, sin asperezas. Deja un post gusto frutal persistente, con un final balsámico refrescante.

Casi un CIPE, casi un gran vino , quizás lo es ya...pero salió muy tarde. Capté complejidad, tanicidad  pulida , una fruta excelsa con matices de tierra , excelente la integración en boca y su paso bucal , largo y compensado . Lo catré de nuevo, excelente impresión

CUADERNO DE VIAJE A MI LUGAR

El derecho al uso del municipio en el eti- quetado se reconoce desde hace casi 20 años. En concreto, en 1999. Sin embargo, la nueva regulación recientemente apro- bada por el Consejo de la Denominación de Origen Calificada Rioja permite dar más visibilidad a estas entidades geográ- ficas. Los requisitos para poder embote- llar con la etiqueta de Vino de Pueblo o de Municipio es que la uva proceda ex- clusivamente del municipio y que la ela- boración, crianza y embotellado también se realice en la misma localidad.

En el fondo de impresionantes parajes, en el entorno de Quel, en carasoles que ascienden perezosos hacia las cumbres de la Sierra de Yerga, Leticia Pérez Cue- vas (cuarta generación de viticultores), ha seleccionado con mimo un fascinante uni- verso compuesto por minúsculas parcelas situadas en alturas superiores a los 600 metros, de suelos muy pobres, escasa- mente productivos y con cepas plantadas en vaso.

Este vino es una selección de sus mejores uvas, de las garnachas de viñas como El Poeta, La Bartola y La Perdida y el tem- pranillo de El Arenal y Hoyo Judío. Descu- brir Mi Lugar es adentrarse en la esencia

del Valle del Cidacos, uno de los espacios más desconocidos y genuinos de Rioja Oriental, paisajes marcados por convul- siones geológicas que se remontan unos 250 millones de años antes de nuestra era y que definen sistemáticamente los perfi- les orográficos y las características de los suelos de estos viñedos.

Conozcamos los entresijos de cada uno de ellos de la mano de Leticia, ingeniera de la Agencia Espacial Europea (ESA), y viñadora por excelencia de la familia; Leti- cia es una enamorada de la biodiversidad de los viñedos de Queirón a los que mima los 365 días del año y por los que se con- duce como por el patio de su casa.

El viaje comienza por las garnachas de El Poeta, apenas una tablita de menos de una hectárea situada en la zona de La Ge- riganza. Viñedo viejo en vaso e hincado en tierras muy pobres de arenas y guijarros con algunas arcillas antiguas en profundi- dad en forma de losetas resquebrajadas por las raíces del viñedo cuando claman por la humedad retenida en el fondo del subsuelo. Su viticultura se practica en se- cano, sin aparejarlo en altura en la poda para que los sarmientos y las hojas cobi- jen con su sombra al terreno y retenga el alivio del frescor nocturno.

El Poeta escribe poco pero cada verso es único

El Poeta escribe muy poco pero cada verso es excelente. Por eso sus pro- ducciones son escasas por las po- cas lluvias y esa austeridad nos rega- la una garnacha madura, intensa de color y de suma elegancia en su frescura. 2017 fue un año de una climatología ex- cepcionalmente severa, con extensas olas de calor y una fuerte sequía. En este ri- gor es en el que la garnacha de El Poeta muestra su afinidad total a este territorio, es rústica, agreste y posee una inteligen- cia natural innata para administrar a la perfección la escasez de agua.

Leticia nos conduce a otro tesoro. La Per- dida se llama así porque es una viña difícil de encontrar en un laberinto de caminos y veredas que desembocan en una yasa, que es como en esta zona de Rioja Orien- tal se evoca el recuerdo del lecho de un río que solo entiende de agua en las tor- mentas inesperadas en las raras ocasiones en las que se desborda la madre. La yasa es una cicatriz en el terreno, un barranco con dos orillas de tierra y limos. Llegar a La Perdida es una pequeña aventura y aparece tranquila, como dormida en so- ledad, cuando creemos que nos hemos equivocado de sendero.

Estamos ante una finquita breve, estre- cha, de apenas dos hectáreas dividida en sendas terrazas con una asombrosa pen- diente de quince metros desde su zona más baja hasta la cabecera del terruño.

Su ubicación, en el paso de una vieja Ca- ñada Real que unía Soria con Quel, le otorga un carácter histórico que refuerza una tradición de viticultura profunda que se subraya con su conducción en vaso de largas hileras, de inasequible exposición al solano y con increíbles contrastes de temperatura entre el día y la noche.

Las cepas de La Bartola son viejas, orgullosas, enhiestas, poderosas...

La tercera finca de garnacha del coupa- ge de Mi Lugar es la viña La Bartola, sita en un leve alcor frente a La Perdida. Le- ticia nos avisa de que es muy diferente a las anteriores. Hay que moverse por otro camino sinuoso de los campos queleños salpicado de cañizales, almendros, cere- zos y olivos. La Bartola tiene dos hitos que la diferencian, uno de los extremos de la yasa de La Perdida y un viejo guardaviñas que no esconde las huellas de los corzos y jabalíes que frecuentan el lugar cuando amanece o se pone el sol, momentos de extrema belleza y recogimiento que son sus preferidos para merodear este singu- larísimo enclave y ramonear frutos y bro- tes. Las cepas de La Bartola son viejas, orgullosas, enhiestas y poderosas.

Hay un paisaje muy especial con numero- sos morgones, que es como se denomina al acodo en la viticultura riojana para re- cuperar las viñas más viejas. Leticia subra- ya que los de esta finca están muy bien formados y resisten con vigor los veranos cálidos sin más pretensiones de agua que las que ha absorbido la tierra con las es- casas precipitaciones de la primavera. Y eso que el suelo de La Bartola es árido, arenoso y con poca piedra, con losetas de tierra que se resquebrajan como un hojal- dre cuando se trabajan. Estas garnachas celestiales son valientes y ofrecen color, aroma y una excelente finura.

Por eso, para llegar a El Arenal hay que subir a los 675 metros, cotas que co- mienzan a coquetear con los límites de cultivo y donde esta casta esencial de la viticultura riojana ofrece su extrema- da elegancia y longevidad. Los viticul- tores de Quel saben que el tempranillo no sabe parar con la llegada del calor y sigue transpirando por lo que sufre más que la garnacha en climas cálidos. Por eso resulta esencial la altura y los con- trastes térmicos que se suceden entre la noche y el haz diurno. Estas viñas en altura se protegen de forma natural. Las

raíces se ven obligadas a profundizar y la cepa consigue, con los años, un equilibrio entre el crecimiento vegetativo y las de- mandas del fruto. Tempranillos maduros, de acidez equilibrada y taninos muy ele- gantes que combinan a la perfección con el color intenso de las garnachas viejas para ofrecer vinos singulares con cuerpo y delicadeza. El Arenal, como su nombre subraya, es un maremágnum de arenas, arenas y más arenas, sin piedras ni rastros arcillosos. Suelo pobre y exigente para que las raíces hagan su trabajo sin des- canso.

La última parcela del ensamblaje de Mi Lugar es la más alta y la más agreste de todas. Es necesario elevarse hasta más allá de los 700 metros para conocerla por- que a Hoyo Judío, que es el nombre de la finca, se llega por la antiquísima carretera de las viñas que se dirige hacia el pueblo de Villarroya.

Las cepas de tempranillo se sorprenden por caballones y los surcos de las esco- rrentías que provoca el agua cuando se

desploma en las inesperadas tormentas del verano. La arena del suelo se salpica de piedras y pedruscos de río y Leticia subraya la importancia de los vientos del lugar: “El aire no para y es sinónimo de sanidad durante todo el año. Es nuestra gran bendición”. Estos terruños se planta- ron en los extremos de los viejos caminos y algunos de ellos han ido cediendo poco a poco hasta más de medio metro en la profundidad de su ubicación original.

 

Elaboración

Elaborado exclusivamente con las mejo- res bayas de cada una de las parcelas, ya que para ahondar en la personalidad de Mi Lugar se realizan tres niveles de selec- ción. La primera en los viñedos, otra de los racimos cuando llegan a la bodega y tras despalillar, la tercera, ésta vez a nivel de grano. Todos los pasos se realizan por gravedad, lo que propicia que los proce- sos se realicen con extrema suavidad pro- tegiendo las uvas, los mostos y los vinos de cualquier manipulación innecesaria y de bombeos mecánicos.

Se realiza una maceración pre-fermenta- tiva durante cinco días. El segundo mo- mento es la fermentación, en esta ocasión suave y prolongada en el tiempo (más de 18 días), con temperaturas entre los 22 y los 26oC.

La fermentación maloláctica es en barrica de roble francés. Otra de las claves de Mi Lugar son sus 18 meses de barrica de altí- sima calidad, con un 20 por ciento de ro- ble americano y un 80 por ciento de roble francés con diferentes tostados.

Antes del embotellado se culmina la ela- boración con otros seis meses de crianza en tinas para ahondar en la calidad de un vino excepcional.

 

COMENTA

Es un vino profundo, con madera y alcohol, me falta la tranquilidad del vino suave, es algo rudo.

MAdera, licores, fruta negra, ahumados. sin gran longitud ni terciarios de calidad. Muy potente en aromas, acidez y taninos altos, seco y algo astringente.

Moras, arándanos, miel, cassis, brandy.

Me falta punch de gran vino.

NOTA 88/100

-Fase visual: Color rojo cereza, ribete granate, capa media alta, lágrima media, límpido y brillante.

-Fase olfativa: Franco en nariz, aromas de fruta negra y roja, intensidad media alta, oxigenamos el vino en la copa agitandolo y percibimos aromas tostados, café, cedro, lacticos, especiados, canela, clavo, nota floral y balsámica fresca.

-Fase gustativa: Entrada sedosa, seco, acidez media alta, tanino pulido, alcohol bien integrado, con cuerpo, sabores de fruta roja y negra madura, torrefactos de café, tabaco, cuero, pimienta, balsámicos frescos, eucalipto, laurel, final sutilmente ahumado y amargo, posgusto largo.

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