Joven bodega de la costa cantábrica que está sita en Ruiloba. El vino se presenta en una botella borgoñona que está vestida con una original y moderna etiqueta en su diseño. Correcto el corcho que la cierra, es de aglomerado y en él se significa el nombre de la bodega.
A la vista un color amarillo pálido y ligeramente verdoso. Muy limpio y brillante. Con una buena, gruesa y lenta lágrima en su discurrir por el cáliz de la copa.
En nariz es plano, después de más de 20 minutos de aireación en la copa seguía sin manifestarse. Decepción.
En boca mejora. Es glicérico, untuoso, con escasa fruta de cítricos y fruta blanca.Tiene una fresca acidez que te hace agradable el trago. Sencillo, fresco y ligero paso de boca. Es un vino muy corto. Me da una permanencia de 1,00 minuto.
Sinceramente, después de los comentarios leidos sobre este vino, me ha decepcionado.
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