Este vino tinto, con una crianza de 9 meses en barricas de roble, combina magistralmente fruta y madera, ofreciendo un perfil equilibrado y complejo.
Color:
De un atractivo color cereza picota con capa media-alta, limpio y brillante, que refleja su juventud y carácter.
Nariz:
Aromas intensos y bien equilibrados que combinan frutas rojas, como cereza y frambuesa, con notas vegetales de hierba fresca y hoja de tabaco. Las especias, entre las que destacan vainilla, clavo, regaliz y pimienta negra, se integran con elegantes matices de tostados, ahumados, cedro y caja de puros, añadiendo profundidad y complejidad al conjunto.
Boca:
Tiene una entrada fresca y envolvente, marcada por una acidez bien integrada. Es seco, con taninos maduros y bien estructurados, ofreciendo un equilibrio perfecto entre la fruta roja madura y los toques de crianza. Su carácter amplio y ligeramente licoroso se complementa con un retrogusto persistente y complejo, que deja notas de monte bajo y especias.
Conclusión:
Un vino sorprendente por su equilibrio entre fruta y madera, ideal para quienes buscan una experiencia rica y bien estructurada. Su persistencia y complejidad lo convierten en una excelente elección tanto para maridar con platos contundentes como para disfrutarlo por sí solo.
Resumen técnico:
Un vino que destaca por su sorprendente relación entre fruta y madera, ofreciendo una experiencia memorable.
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