Amarillo pajizo con leves irisaciones doradas - verdosas.
Nariz de media intensidad ya que necesita algo de aireación en copa a lo que yo denomino opacidad, lo cual no quiere decir que no tenga grandes cualidades, es como las personas que son tímidas, dan lo mejor de sí mismas a la larga, o quizás no. Aromas de fruta blanca madurita, pera, manzanas, albérchigos, membrillo, piña, notas cítricas, con un fondo que recuerda al heno y al césped.
En boca es una macedonia frutal, muy rico, hay de todo, bajo una acidez media desarrolla sabores que recuerdan a las frutas amarillas y blancas maduras lo que te lleva al almíbar. Posgusto placentero y duradero, es como una macedonia, no hay mejor palabra que lo defina, el azúcar que le ponga cada uno bajo a su libre criterio.
Para mi gusto es un vino al que le hecho en falta algo más de frescura, más chispa gallega de la albariño y su acidez. Un vino reposado que bien podría reflejar las cualidades organolépticas de añadas anteriores 2020 – 2021 ( que conste que soy un adepto de los blancos gallegos con botella sobretodo los Ribeiro ), pero no me cuadra estos matices en un 2024. No nos equivoquemos, que el vino está buenísimo, creo que es uno de los más vendidos de España. Soy consciente que con esto de las catas nos solemos poner todos muy pijitos, yo el primero.
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