Tras un “accidente” con el Coravin tuve que acelerar el consumo de este Chateau Canon 2015. A mediados de enero había bebido una pequeña copa que no me impresionó: me pareció un vino rico pero todavía muy frutal y primario.
Ahora a mediados de febrero, por el susodicho accidente me he bebido el resto de la botella en dos días.
O estaba con el paladar averiado la primera cata o el vino es otro. Porque esto es de lo mejor que he bebido. Con un nariz intensa, muy frutal, sí, (fruta roja y negra tanto fresca como madura) pero también muchas notas minerales, cacaos y torrefactos.
Y en boca...la delicia! Con cuerpo medio y muy fresco (a ciegas no lo hubiese imaginado de una añada cálida como la 2015) e increíblemente redondo y balanceado. Con persistencia eterna y un posgusto mineral súper sabroso.
En cinco o diez años esto va a ser la perfección!
Y esto me anima a pensar que quizá haya otros Burdeos 2015 que se puedan disfrutar ya...
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