Color cereza oscuro, capa alta, borde granate oscuro, lágrima abundante, glicérica, lenta y gruesa.
Buena intensidad en nariz, frutos rojos dulces, apetecible, algún toque herbáceo y también toques perfumados, florales.
En boca es grueso, buen cuerpo, casi masticable, buena acidez, muy gustoso, presencia frutal por encima de la madera, envolvente, con un post gusto larguísimo.
El 2017 y 2018 ya me gustó mucho, y el 2019 no está por detrás, clarísima regularidad de un vino muy bueno.
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