Nariz de intensidad muy alta con mucha mineralidad (como de polvo de ladrillo) y muy frutal (fruta roja y negra del bosque, arándanos, ciruela fresca, monte bajo, balsámicos, tabaco, cedro (caja de puros) y notas florales. Compleja, muy precisa y elegante.
Entra en boca con cuerpo medio, frutal, con tanino presente pero muy suave y acidez correcta. Buena estructura. Final suavemente amargo y mineral con persistencia media.
Cuando comenté a Eduardo Eguren que estaba “guardando” este vino para darle botella me dijo que no lo hiciera. Que El Tiznado sí estaba pensado para darle guarda pero que Los Yelsones era un vino diseñado para consumo bastante inmediato. El disfrute que me ha dado este 2021 así parece confirmarlo, pero yo creo que todavía mejorará algo los próximos años.
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