¡Por fin! La primera añada de este ‘Pago’ ya está aquí. Tenía muchísimas ganas de catarlo, sobre todo después de haber pisado la plantación que Rober tiene montada en Torbeo, a nada más ni nada menos que 780 metros sobre el nivel del mar. Viticultura de montaña en estado puro. Aquí, la materia orgánica es casi inexistente, por lo que las vides han tenido que ser plantadas directamente en la roca madre. Es un blend de variedades co-plantadas, hay casi una decena, que pasa por barrica. Tiene pinta de que, con el paso del tiempo, esta cuvée se va a convertir en uno de los grandes clásicos gallegos. Para ser la añada fundacional de vides jóvenes, tiene una seriedad que declara unas intenciones muy serias. El vino es austeramente aromático (albaricoque, mirabel, claudia, paraguayo, manzana roja, pimienta blanca, heno, tila, anisados), con una grasa en boca que se corta con una tensión mineral muy heavy, en el buen sentido. Se puede beber, pero la guarda lo va a pulir y convertir en algo maravilloso, de eso no cabe duda.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.