Nariz intensa que aúna fruta negra madura (ciruela macerada), minerales, hojarasca, balsámicos y monte bajo. También tabaco y regaliz negro. Elegante, complejo y muy prometedor aromáticamente.
Entra potente, untuoso, con el tanino muy sedoso y sabroso y buena acidez. La persistencia es sólo media, con un rico posgusto frutal y con un punto de calidez que no es de extrañar dado sus 15.5º.
Aunque es muy agradable y sabroso, la nariz prometía tanto que hace que la experiencia final sea ligeramente decepcionante pese a ser un vinazo de primer nivel dentro de su estilo de elevada extracción.
Este es otro buen ejemplo de la volatilidad de los rankings de los críticos. Uno de los vinos favoritos del anterior Editor-Jefe de TWA (Joe Czerwinski) que puntuó con 96 y que los nuevos discípulos de Kelley se rasgan las vestiduras por su extracción y lo bajan a 92. En fin: si un día os apetece un vino potente este os encantará. Si no, no.
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