Hay una frase del propio Aubert que me parece muy buena para describir el vino:
"La unión ideal entre la Sonoma Coast y un Grand Cru blanco de Borgoña."
Tanto en nariz como en boca lo que más destaca es la mineralidad, muy marcada. Hay también cítricos maduros, frutos secos, bollería (brioche) y aromas florales, todo envuelto en ese aroma de piedra húmeda. Hay también tostados pero destacan poco y están muy bien integrados pese a la barrica nueva.
En boca da un equilibrio fantástico entre tensión y concentración. No es exageradamente afilado pero sí razonablemente vertical...y sin embargo es también amplio, medianamente denso. Y la acidez todavía marcada y aportando frescura. El final es larguísimo con un posgusto muy mineral y salino.
Me ha sorprendido que al igual que el Powder House que caté hace tres meses pese a tener 15º de contenido alcohólico no hay el más mínimo atisbo de calidez. Mis compañeros de cata (la hicimos a ciegas) quisieron comprobar en la botella ese nivel de alcohol porque no se lo podían creer.
Fue el "vino de la noche" en nuestra cata y eso que tuvo competencia muy seria (un Peter Michael Belle Cote 2012, un Genelotte de Comtesse de Cherisey, un Pur Sang de Dagueneau, un Le Meal Blanc 2012 de Chapoutier y un Coche-Dury Bourgogne Aligoté).
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