Krug tiene un estilo diferencial, con esa vinificación en madera y sin hacer malolactica, lo que le dota de una acidez característica y una capacidad de guarda tremenda. Por no hablar de la labor de orfebrería que hacen para ensamblar hasta 120 vinos diferentes... Una joya que, en mi opinión, necesita al menos 15 años para empezar a perfilarse y mostrar su complejidad en plenitud