El vino tenía todo lo que pido a un buen Barolo, corpulencia, esqueleto, acidez, profundidad… pero la tanicidad era mucho menos de fruta y mucho más de madera nueva.
Tres horas después, tengo el recuerdo retronasal de un barolazo, pero tomándolo esa madera sobraba, es mi opinión, así lo sentí (falto de tiempo?). Estaba muy equilibrado en todo, mucho, pero era más parecido a grandes vinos de otras partes del mundo, incluida España, ricos, muy ricos, pero este no es mi Barolo, que me lo han cambiado.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.