En la etiqueta se lee: "Clos de los Siete, by Michel Rolland". Aunque lo catamos muy rápido, este es el tipo de vino que ha hecho a Rolland inmensamente popular o terriblemente odiado. Púrpura muy tintado y glicérico. La nariz trae una ola tremenda de fruta negra, muy malbec, moka, roble tostado, algo de especias pero la impresión general es de sobre-extracción. La boca es de buen peso, amplia pero no profunda, buena frutosidad y una dosis decente de roble dulzón; pero el conjunto es de estructura algo débil en ácidez y el balance entre alcohol, tanino y fruta está muy cargado a ésta última. Me hizo pensar en una versión descafeínada de la obra maestra de Rolland en Chile, el Clos Apalta. 24CHF, unos 16 euros.
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