Ahora con más tiempo, lo percibo igual que la vez anterior que lo caté. Está sabroso, pero es muy flashy y tiene de argentino lo que yo tengo de astrofísico nuclear. Es simplemente un vino que un francés hizo en suelo argentino. Pero no me malinterprete nadie: el vino es bueno, pero sin nada que se parezca a un ánima.
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