Nariz impresionante, pinón, nuez, helado de vainilla, café capuchino, mermelada de frutos del bosque, chocolate. La boca falla en detonar, avienta carne, hierbas finas y fruta roja envueltas en una sólida acidez y el escurridizo dulzor “seco” de estos vinos. El final se desdibuja un tanto aunque se cuelga el sabor de las ciruelas. Con paciencia el vino se torna más sutil y en boca el chocolate y azúcar moreno coquetean pero se resisten. 45 euros en Roma.
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