Vino muy elegante, una especie de Pauillac italiano. Puro cabernet primero, con aromas de grosella, piel, mina de lápiz, vainilla. En el decantador desarrolla un aroma más terroso, además de un toquecito balsámico que recuerda al eucalipto. Poderoso y de enorme agarre en todo el paladar, desde el ataque de pimienta, el paladar medio de arándanos y grosellas, y el final con una dosis de tanino denso como ceniza que haría palidecer a un Latour. Tiene una estructura enorme y mucho extracto. Si tuviera otro, no lo abriría en al menos 5 o 6 años. 56 euros en Rotterdam.
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