" Cuando tengan que analizar un fondillón, no busquen más que el mediterráneo " suele decir Rafael Poveda. Me parece también que éste, que resulta seco, ligero, sutil y amargoso, huele y sabe a cacao. En boca se muestra equilibrado, refinado, muy complejo y larguísimo : marida bien con jamón de Parma y higos frescos. Cuando un francés bebe una copita de fondillón, se da cuenta de que esta maravilla alicantina es un producto de gran lujo y un vino cargado de historia : es preciso que los pocos elegidos se recuerden de Luis XIV, de Musset y de Dumas. No soy un rey de Francia, tampoco un escritor famoso y, sin embargo, puedo yo gastarme unos 25 € en una botella mítica : ¡ pellízcadme, que estoy soñando ! ( PVP : 25,40 € )
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