VISTA: Picota muy cubierto con tonos granates. Excelente expresión visual teniendo en cuenta su brillo, la añada y esa lágrima.
NARIZ: Complejidad extraordinaria con una evolución lenta pero inexorable en copa. Aromas de caramelo de cola fragrantes al incio. Confitura de fruta roja. Frambuesa fresca. Mineral. Excelentes balsámicos. Algarroba de setiembre. Canela. Notas de bombón. Cacao en polvo. Lácteos. Heno fresco. Notas de establo. Tabaco y ceniza de puro.
BOCA: Corpulento. Gran esqueleto. Pero, ojo, con frescura. Grata y larga persitencia con chispa. Frutal. Recuerdos balsámicos dulces. Chocolateado. Aceituna negra machacada.
Estamos ante un vino que, diría que más que complejo, es un vino difícil. Muy difícil. Pero con una personalidad e identidad propias fuera de toda duda. Añada tras añada compruebo como evoluciona en copa y sorprende como es capaz de aguantar sin decaer. Todo lo contrario, va cogiendo gas, como si fuera un motor diesel...Va creciendo en la copa. La raza y la casta se demuestran con los años. Se trata de un vino que, ante todo, necesita paciencia y tiempo para dar lo mejor de sí. Diría que es capaz de aguantar abierto sin decaer dos dias enteros. No voy a comprobarlo. Salud!
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