Amarillo pajizo con algunos tonos verdosos. La burbuja es fina y persistente, capaz de sostener la geometría de una corona cremosa y bien definida. Nariz con toques de elegancia: levaduras, pan rústico, cítricos almibarados y uno que otra nota floral muy sutil en medio de la sinfonía. En boca es ligero, pero con una burbuja gozosa y con una acidez correcta que alcanzan a convencer. Un final sedoso y que no pasa desapercibido. Un espumoso acaso menos seco en boca (15 g./L) que la mayoría de sus hermanos Freixenet de España que he probado. El producto sí se encuentra en México, pero parece que está más enfocado a la exportación, porque no está en cualquier almacén o gran superficie.
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