La mas grata -por inesperada- sorpresa de la cata. En un anio mediocre, este vino impone su autoridad. Al grado que los verdores, evidentes en esta aniada fria, se han integrado de maravilla, dando forma a un perfil seductor, con casta. En boca es igual: si hay "alguna" manera de integrar con el tiempo en botella cualquier defecto de juventud, entonces "esta" es la manera de hacerlo. Incluso su textura recuerda al 1995, si bien es mas balsamica y con menos empuje.
Aunque no tengo hoy ni tendre jamas la evidencia, estoy seguro que ante practicamente cualquier vino de 1983 en Espania, este Vega Sicilia se levantaria como una escultura de Miguel Angel entre figurillas de barro cocido.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.