Contundente, armonioso, tan suave y frutal, con leves toques de mantequilla y leche azucarada, un ligero aroma a higados sazonados, sangre frita y caramelo de grosellas con una acidez de tabaco egipcio y lapsan souchong con hielo a pesar de todo, con gustos de picota y su piel gruesa, caja de tabacos, grosella negra que se adhiere al paladar y mostrando una pureza de matices, sabores, sensaciones de elegante equilibrio, ocupando toda la boca como una bola de nata, y los aromas que deja la copa quieta invita a reflexiones, recuerdos y un poco de apetito que te sugieren unas tortas de cebollas dulces con flor de tomillo; en otra ocasión me recordó una salsa de alcachofas con esparragos y mirepoix muy leve. La botella sólo espera un toque final.
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