PX de los que se quedan pegados a la copa y el ultimo trago es imposible. Aunque suelen ser vinos pesados cuando hay acidez los hace más frescos y pasaderos, como este ejemplo.
Es un vino de tardes de invierno, de un buen libro, de una buena conversación, de una buena sobremesa, de una copa, no más, pero que se hace eterna. Es todo un placer.
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