Un Amontillado de cine, a la altura, por ejemplo, del laureado nº9 de Navazos. Fino, seco y punzante pero con esas notas que solo el aire puede conferir. Es magía, es el orgullo de nuestra viticultura, de algo tan nuestro, tan inimitable. Es placer. Es vida. Es olvido. Poesía en la copa. Nostalgia en el recuerdo.
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