Casi dos meses después, estas dos últimas botellas, como la inmensa mayoría, por no decir todas, estan en un perfecto estado de forma.
Maravilloso en todo, perfectamente conjuntado, tano la nariz como la boca. Todo complejidad, frutosidad, expresividad y elegancia por los cuatro costados, todos los calificativos de calidad le cuadran de maravilla.
Vino hecho para ser disfrutado de unas cepas que ya rondaran por los 30 años de edad.
Y es que para ser un campeón, hay que beber Alión.
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