Degustado en compañía, junto con un Torre La Moreira 2008 y Enrique Mendoza merlot 2005. Lo cierto es que han pugnado los dos tintos por la victoria y no se con cual quedarme de los dos.
Vista: Picota bastante oscuro y brillante de capa alta, lagrima abundante y lenta que tiñe la copa.
Nariz: De intensidad media, fruta madura, tostados de la madera, especiados y toques balsámicos.
Boca: Muy buena entrada, acidez más que correcta, taninos golosos e integrados. El tiempo de botella lo ha hecho madurar muy bien, persistente en boca.
Un vino con una gran relación precio calidad. Muy recomendable.
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